De extorsionador a funcionario

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Fecha: 30 de Agosto de 2012 a las 01:41:51

 

Por Sergio Cortés Eslava / Noventa Grados

Morelia, Mich; 29 de agosto de 2012.-  En el periodismo, como en la viña del Señor, hay de todo: profesionales, vividores, chayoteros, poquiteros, profesionistas, empíricos, buenos, malos, extorsionadores, chantajistas, pedinches; es el oficio donde hasta la fecha no se pide documentos que acrediten una carrera profesional.

Si bien es cierto que los buenos periodistas se han hecho en la talacha, en las redacciones de antaño, también es cierto que en el caso de Michoacán, más concretamente de Morelia, el crecimiento de universidades serias con las carreras de periodismo o Ciencias de la Comunicación, han arrojado buenos profesionistas en la materia.

Sin embargo, también se ha observado un crecimiento desmedido de egresados de estas carreras que cada año salen también de universidades e institutos “patito” a engrosar en el peor de los casos, las filas del desempleo y en el mejor, a malbaratar la profesión o el oficio y es que actualmente algunos compañeros perciben salarios que van desde los 3 mil 500 pesos mensuales hasta los 5 mil, aunque algunos medios pagan un poco más.

Y lo triste es que los “periodistas”o “reporteros” se ven obligados a aceptar esos salarios porque de lo contrario simple y sencillamente se suman al desempleo.

Pero además, actualmente se ve otro fenómeno merced al crecimiento vertiginoso del internet y de las redes sociales y lo que antes eran pasquineros y revisteros, ahora se han convertido en una especie de pasquinet y revisnet que inundan ya el ciber espacio con sus propuestas de “medios de comunicación” que reciben a diario miles y miles de visitan supuestamente “comprobadas”.

En el caso de Morelia, se presume, no hay un censo real, que al menos hay media centena de pasquinet y revisnet que más allá de hacer periodismo, su principal objetivo es ver la forma de firmar un convenio con los gobiernos de todos los niveles para subsistir.

Otros “comunicadores” o habilitados por ellos mismos como tales, se han colado a la radio o televisión local para presionar un convenio o vaya, el “chayo”, como es el caso de Carlos Arrieta que por alguna circunstancia que no se explica, fue nombrado Enlace de Comunicación Social de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Este sujeto de ínfima moral, a inicios del 2002 fue corrido vergonzosamente del Congreso del Estado donde cobraba como jalador de cables de las grabaciones de las sesiones legislativas; grababa las mismas al igual que reuniones privadas de los diputados y fue ahí donde vio una oportunidad de hacerse de un dinerito vendiendo el audio de una grabación interna de los diputados a Tv Azteca Michoacán.

Después desaparecería hasta que de pronto ya era reportero de radio y hasta conductor de un informativo de Grupo Acir, donde con el amparo de la cadena nacional, comenzó a robar a diestra y siniestra y se dio cuenta que el periodismo mal empleado, era redituable económicamente.

Cuevero, mentiroso, intrigoso, de mal aliento y con la saliva de fuera cada vez que habla, lo conocí chantajeador y trató de presionar para que se le diera determinada cantidad de dinero por no revelar información que decía tener.

Nunca se le dio dinero y utilizó a Juan Carlos de Guerrero Ocio y su empresa mimorelia, para despotricar.

Ahora este sujeto de marras sin calidad moral ni ética profesional, ocupa un cargo en un área estratégica del gobierno del estado de por sí infiltrada por el crimen organizado y si ya una vez vendió información por una monedas, es de imaginarse el riesgo que corre la Procuraduría de Justicia de que sus movimientos puedan ser vendidos al mejor postor por este Judas del periodismo.

Por cierto, en la columna Acueducto del ese sí periodista Samuel Ponce, se asienta que “la mayoría de los integrantes de la fuente policiaca han rechazado la designación de Carlos Arrieta como jefe de Prensa, precisamente en la Procuraduría de Justicia; las razones son variadas, desde su controversial salida del Congreso del Estado hasta su paso por los medios en los cuales tuvo sus no menores momentos antifaustistas, pero la esencial: total desconocimiento de la propia área”.

Luego entonces, el procurador, que fue quien lo invitó, en su pecado, llevará la penitencia.